Privatización de la Lotería
La lotería es un impuesto que grava a las personas
que no conocen las matemáticas
- Robert A. Heinlein
Siendo la lotería un impuesto, ¿no debería ser competencia de la administración pública?.
La lotería es un impuesto que grava a las personas
que no conocen las matemáticas
- Robert A. Heinlein
Siendo la lotería un impuesto, ¿no debería ser competencia de la administración pública?.
Un cuento de Isaac Asimov
La última pregunta se formuló exactamente, medio en broma medio en serio, el 21 de mayo de 2061. Fue en el momento en que salió a relucir la humanidad. La pregunta se planteó como resultado de una apuesta de cinco dólares tomándose unas copas. Ocurrió así:
Alexander Adell y Bertram Lupov eran dos fieles servidores de «Multivac». Conocían muy bien, tan bien como podía conocerlo un ser humano, lo que había tras la cara fría, resplandeciente, de kilómetros y kilómetros de la gigantesca computadora. Tenían una vaga noción del plano general de relés y circuitos que desde hacía tiempo habían traspasado el punto en que un sólo ser humano podía hacerse cargo del conjunto.
Un cuento de Isaac Asimov
Murray Templeton tenía cuarenta y cinco años, estaba en la flor de su vida, y todas las partes de su cuerpo funcionaban en perfecto orden excepto algunas porciones clave de sus arterias coronarias, pero eso era suficiente.
El dolor vino de pronto, ascendió hasta un punto intolerable, y luego descendió progresivamente. Pudo sentir que su respiración se relajaba, y una especie de bendita paz lo invadió.
No hay placer como la ausencia de dolor… inmediatamente después del dolor. Murray sintió una ligereza casi aturdidora, como si estuviera elevándose en el aire y flotando.
Abrió los ojos, y notó con distante regocijo que los demás que ocupaban la habitación estaban aún agitados. Se hallaba en el laboratorio cuando el dolor le había golpeado, casi sin advertencia, y cuando se había tambaleado había oído gritos de sorpresa de los demás antes de que todo se desvaneciera en una abrumadora agonía.
Ahora, con el dolor desaparecido, los demás estaban aún yendo de un lado para otro, aún ansiosos, aún apiñándose en torno a su cuerpo caído…
Viendo este estudio que nos pone a la cola en ancho de banda en Internet, me viene a la mente una cita de Tanenbaum :
“Nunca subestimes el ancho de banda de una furgoneta que viaja cargada de cintas”
decir la verdad constituye un acto revolucionario”